Tiene sólo nueve años y ya estudia Química en la UNAM

Carlos Santamaría, de sólo nueve años de edad ya ocupa uno de los pupitres de la Máxima Casa de Estudios… bueno, no propiamente para cursar una licenciatura, pero sí puede presumir estar al nivel de universitarios (… egresados, la mayoría), ya que acude al diplomado de bioquímica y energía molecular en la Facultad de Química.

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“Tiene facilidad para procesar la información. Desde que tenía año y medio entró a maternal. Cuando le daban una letra, él quería todas, cuando le enseñaban un planeta, él buscaba todos”, cuenta el orgulloso padre del niño, que pese a  todo prefiere no calificar a su hijo de genio… adjetivo que no estaría del todo mal aplicado, ya que ¿cómo se le puede decir a un chamaco que lee desde los tres años y desde los cinco ya asimila libros de ciencia de nivel secundaria… es más, se aprendió toda la tabla periódica en sólo unas semanas?

Mientras mañana muchos de nosotros dormimos intensamente en las clases… pero por haber crudeado intensamente todo el fin de semana, Carlitos hacía la meme cuando iba a la primaría, porque se aburría… y aun así no podía evitar sacar puro 10. “Ninguna materia me costaba trabajo, pero ninguna me gustaba”, comenta el niño que a temprana edad se dio cuenta que lo suyo, lo suyo era la Química… antes de eso, a los tres años, creía que era la Astronomía.

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Para aceptar a Carlos en un diplomado destinado en su mayoría para estudiantes que ya finalizaron la licenciatura, el doctor Eduardo Rodríguez de San Miguel sólo necesitó 15 minutos de plática: “Me quedé impresionado. Le pregunté aspectos genéricos para intentar determinar qué tan capaz era. No es que sea un genio que sabe todo, sino que enfoca su atención en lo que le interesa. Cuando lo cuestioné sobre sus inquietudes, inmediatamente sacó temas de bioquímica”.

Carlitos ya no cursa la primaria, ésta la realizará a través de un programa en línea que ofrece España y con el que sólo necesitará echarse una que otra actividad trimestral y un examen en la embajada española… el resto del tiempo lo podrá dedicar a estudiar Química y –como cualquier niño- a jugar con sus primos, andar en bici y aplicarse en los videojuegos… y también empacarse sus choco-roles, antes de clase… eso  si los diferentes periodistas que lo buscan para entrevistas le dan chance.

*VÍA EL PAÍS
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