Grafitero “El Sexto” cuenta su encierro en la cárcel habanera de Valle Grande

Danilo Maldonado, el grafitero conocido como El Sexto, Fue detenido mientras viajaba en un taxi en cuyo maletero transportaba dos cerdos vivos. Los animales estaban pintados de verde y cada uno llevaba un nombre escrito en el costado. En uno podía leerse Fidel y, en el otro, Raúl.

La intención del artista era soltarlos en el Parque Central para recrear una tradición campesina en la que se trata de atrapar los cerdos con la dificultad añadida de que sus cuerpos están untados con grasa. Su acción plástica frustrada llevaba como título Rebelión en la Granja, in memoriam.

El Lada azul claro que lo trasladaba fue interceptado por tres patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria. Los agentes retiraron el carné de identidad a Danilo y al conductor del vehículo y les llevaron hasta la Estación de Infanta y Manglar. Dos días después, trasladaron al artista a la unidad de Zapata y C, donde una instructora le dijo que sería llevado a juicio. Permaneció siete días en esos calabozos hasta que fue trasladado al centro policial Vivac de Calabazar, donde pasó otros seis días.

Coincidió que ese Vivac fue el destino de decenas de detenidos acusados de intentar participar en la perfomance anunciada por la artista plástica Tania Bruguera en la Plaza de la Revolución el pasado 30 de diciembre y que fue interpretado por las autoridades como una provocación contrarrevolucionaria. Algunos de los detenidos, que conocían de su presencia en ese sitio, gritaron, entre otras consignas, “Libertad para El Sexto”.

Desde la prisión de Valle Grande, donde se encuentra ahora, Danilo nos ha enviado algunas anécdotas carcelarias y un par de dibujos:

El depósito

“Cuando llegué a Valle Grande me sacaron sangre para muestras de laboratorio, me pelaron y me afeitaron. También me fotografiaron. En los días que pasé en el  Vivac, me habían diagnosticado una neumonía, por esa razón llevaba conmigo unos antibióticos, pero me los quitaron y, no conforme con no habérmelos devuelto hasta el día de hoy, tampoco me ha auscultado un médico para saber si estoy igual, mejor o peor de cómo entré aquí. Para colmo, estoy rodeado de fumadores a los que les importa poco que estoy enfermo y que soy asmático. Estoy en la compañía cuatro. A este lugar le dicen ‘el depósito’, y hay gente de todo tipo. Conocí a cuatro opositores de Alturas de la Lisa. Yorlay Pérez, Yusel Pérez, Santiago Pérez y Hanoy.”

Fidelito

“Un día entró al depósito un muchacho que decía que me conocía del parque y que seguía mi trabajo en las calles. Este joven de baja estatura, trigueño, me sorprendió cuando al quitarse el pulóver dejó ver en su espalda un tatuaje con el rostro de Fidel Castro. Le expliqué que yo era un opositor al régimen castrista y que ese señor que él llevaba grabado en su piel era el culpable de que yo estuviera preso.

Él me respondió que no tenía familia y que era un ‘hijo de la patria’, razón por la cual Fidel le había dado una casa y que eso no pasaba en ningún otro lugar del mundo. Le dije que era verdad, que si él hubiera nacido en otro país, nadie le hubiera dado una casa, pero a lo mejor él mismo podría buscarla y que realmente no le debía nada a Fidel. Le conté el caso de Amaury Pacheco, que con una familia de seis hijos fue acosado para desalojarlo de una casa abandonada en el reparto Alamar, donde habían llegado al extremo de negarle el servicio de agua y el de electricidad.

Luego me enteré por otro muchacho, que lo conocía del Vedado, que de él se decía que era de la Seguridad del Estado y que siempre andaba con una pistola bajo la camisa. Sus conocidos le apodaban  ‘El ronco’, pero yo le decía ‘Fidelito’.

Este hijo de la patria estaba preso por falsificación de documentos, cosa que había hecho para irse del país. En una misma noche trató de ahorcarse en dos ocasiones.”

Yusel, el opositor

“En una de esas constantes inspecciones que aquí se realizan, un mayor y un subteniente estimaron que uno de los reclusos tenía las uñas demasiado largas y que tenía que cortárselas. Él explicó que allí no tenía cortauñas y, mucho menos, tijeras. El mayor sacó una sevillana del cinto y lo amenazó con cortarle las uñas a la fuerza. El muchacho se resistió y entonces el mayor le dijo que tenía que comérselas.

Cuando pasaron por donde estaba el opositor Yusel, notaron que este llevaba en una de sus muñecas una manilla plástica de color blanco con la palabra Cambio. Como no obedeció la orden de quitársela, se la arrebataron a la fuerza. Entonces Yusel se puso a gritar: “Abajo los Castro”, “Abajo la dictadura”. El subteniente lo arrinconó contra una cama para golpearlo, pero el resto de los presos se metieron en el medio y lo impidieron. La cosa se puso caliente y no llegó a más porque el mayor se puso a gritar que no lo iban a golpear. Solo así se relajaron los presos. Yusel estuvo cuatro días en la celda de castigo, pero no lo golpearon.”

 ‘El puro’ que se orina

“El puro llegó sin hacer ruido. Fuerte, alto, debe tener entre 60 y 70 años, y no duerme. Dijo que estaba preso porque había amenazado con un destornillador a unos jóvenes que tiraban una pelota contra la pared de su casa. Nadie se le acercaba porque no se bañaba. Un día se orinó en el medio del pasillo, lo que fue entendido como ‘un chantaje’ por los otros presos que tendrían que limpiar su cochinada. Cuando le exigieron que tenía que secar aquel charco dijo que lo haría con su ropa, pero no se lo permitieron porque eso sería soportarle más peste todavía. Comprendimos que se estaba haciendo el loco el día que se leyeron en voz alta las tarjetas donde están los nombres y los delitos de cada uno de nosotros. Allí supimos su causa: abuso lascivo contra menores.”

 A mis amigos de Facebook y a los lectores de mi blog

“Quiero decirles que extraño mucho enterarme de sus viajes y cualquier sucesos que reflejan en sus cuentas. También quisiera agradecerles a todos los que se solidarizaron con mi causa y confesarles que ninguna de mis locuras hubiera sido posible si no supiera que no estaba solo y que cuento con el apoyo de muchos de ustedes. Es posible llenar los corazones de esperanza. Nunca el mal podrá contra el bien. Jamás las mentes retrógradas podrán contra las mentes libres. Nunca la violencia podrá contra el arte y la razón. La muerte nunca podrá contra la vida y el amor.

Esto que estoy pasando es un calvario que solo ha sido la legitimación de una buena obra y la confirmación de una férrea dictadura a la que es necesario combatir con ingenio y astucia.

Créanme, a veces me río solo en este oscuro lugar de 5,60 por 32,80 metros con 37 literas triples, es decir entre 118 y 190 personas, más los que duermen en el suelo. Me río aunque los baños estén pegados uno al lado del otro sin ninguna privacidad. Vivo alegre porque vivo sin miedo y, aunque persiguen y acosan a mi familia, nunca logran hacer mella en mi creatividad. Esta vez creo haberlos ridiculizado como nunca antes nadie lo hizo. Aunque impidieron que los cerdos llegaran al Parque Central, todos los que tenemos imaginación pudimos verlos correr con sus nombres grabados y un pueblo detrás de ellos como una verdadera Rebelión en la Granja.

Ja, Ja, Ja. Abrazos a todos y espero poder leerlos.

Danilo Maldonado Machado

 El Sexto

Este artículo fue originalmente publicado por 14ymedio.com 

Artista encarcelado recibe premio a la disidencia creativa

El grafitero cubano “El Sexto” fue distinguido por la Human Rights Foundation
Maldonado dibujó a dos cerdos con los nombres de Raúl y Fidel en su versión de Rebelión en la Granja, crítica al régimen cubano por la que fue encarcelado en diciembre pasado.

El grafitero cubano Danilo Maldonado, conocido como “El Sexto” y encarcelado tras hacer una analogía en una obra entre el régimen cubano y Rebelión en la Granja de George Orwell, recibió hoy en ausencia el premio Václav Havel a la disidencia creativa de Human Rights Foundation (HRF).

“Cuando todo se torna oscuro y desesperanzador, siempre hay un rayito de luz que da fuerza al motor de nuestra fe y nos impulsa a seguir”, comenzó el discurso preparado por “El Sexto” desde la prisión de Valle Grande, con motivo de la entrega del premio durante el “Oslo Freedom Forum” que hoy finaliza en la capital noruega.

Las palabras del grafitero fueron leídas por Lia Villares, bajista del grupo cubano “Porno para Ricardo” desde que su predecesor, William Retureta, pidiera asilo en la República Checa tras una gira de la banda por Europa.

“Para alguien que esté comprometido con el lugar y el tiempo que vive y que sueña un mejor futuro para los suyos, este premio es eso: una luz liberadora que me da más fuerza para continuar”, leyó Villares parafraseando al artista, frente a un fondo que mostraba un autorretrato que “El Sexto” ha dibujado en la prisión.

Maldonado dibujó a dos cerdos con los nombres de Raúl y Fidel en su versión de Rebelión en la Granja, crítica al régimen cubano por la que fue encarcelado en diciembre pasado.

“El Sexto” ha dedicado el premio a “las mujeres más valientes de Cuba, las ‘Damas de Blanco’, quienes son golpeadas y arrestadas arbitrariamente cada domingo después de ir a misa”, así como a su hija para quien deseó que crezca “en una tierra donde sus sueños no sean censurados o aplastados”.

La líder de Damas de Blanco, Berta Soler, destacó la importancia de este galardón para que “el mundo conozca que en Cuba hay una injusticia y que ‘El Sexto’ no debe estar ni un día más en prisión”.

“Para Cuba es muy importante y para ‘El Sexto también, puesto que es un grafitero que desde diciembre de 2014, solo por querer mostrar dos cerdos, uno con el nombre de Fidel y otro con el nombre de Raúl, lo tienen preso. No hay ninguna ley en Cuba que prohíba el uso de este nombre”, dijo Soler.

En el discurso leído por Villares, el grafitero también hizo referencia al escritor cubano Ángel Santiesteban, igualmente encarcelado, y a la artista Tania Bruguera, de quien dijo que le han retirado el pasaporte.

Maldonado también dedicó el galardón “a quienes me tienen en prisión” y deseó que ese premio “sirva para decirles que no estoy solo”.

Durante la entrega también se proyectó un vídeo musical realizado por Villares y el líder de “Porno para Ricardo”, Gorki Aguilas, quien ha sido detenido y encarcelado en La Habana en varias ocasiones, en la que pidieron que “no le den tres (años de prisión), por dos… cerdos”.

“El Sexto” comparte este galardón, que otorga la organización proderechos humanos Human Rights Foundation, con el grupo de resistencia no violenta sudanés Girifna y con la cómica indonesia Sakdiyah Ma’ruf, quien recalcó que Maldonado “está en prisión por su arte provocador”.

Ma’ruf, quien arrancó risas y lágrimas entre el público por igual, aseguró que se había “cortado el pelo” y “depilado las piernas” para la ocasión, un detalle que no se pudo apreciar dado que porta velo y ropas que cubren su cuerpo salvo manos y rostro.

“Somos todos humanos, la comedia no es sobre mí, es sobre tú y yo, sobre nosotros celebrando nuestra humanidad”, dijo Ma’ruf en un tono más serio, al tiempo que señaló que “no tenemos el derecho de sentir que somos los que tienen la razón entre los razonables, que tenemos la verdad entre los verdaderos”.

La cómica indonesia dedicó el galardón “a los que no tienen voz, a los que viven con el miedo y a aquellos que son víctimas incluso de sus familias”, y animó a aquellos que sufren estas situaciones a acostarse todas las noches pensando: “intentémoslo mañana”.

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