Gimnasia desde la celda

L J Flanders pasó de ser un prisionero a convertirse en un entrenador personal. En su libro ‘The Workout Cell’ devela un método de entrenamiento que creó desde el interior de una prision

L. J. Flanders enseña en su libro como se debe realizar cada ejercicio. / DREW SHEARWOOD/ THE CELL WORKOUT

Elvis Presley movía eufórico el esqueleto en su célebre Rock de la cárcel y Johnny Cash llevó su Folsom Prison Blues hasta las mismísimas entrañas de la prisión de Folsom en un concierto mítico. Pero no hace falta ser músico para darle un meneo al cuerpo cuando se está entre rejas. En realidad ambos cantantes compusieron sus obras desde la comodidad del sillón de su casa. En cambio el británico L J Flanders ha optado por crear un método de entrenamiento deportivo concebido precisamente desde el interior de una celda, la suya.

Este joven que pasó 14 meses en la cárcel de Pentonville en 2011 al verse envuelto en una pelea –“estaba en el sitio equivocado en el momento equivocado” asegura en el diario The Telegraph- ha escrito el libro The Workout Cell (El entrenamiento de la celda), un manual para presos en el que se explica con todo detalle cómo mantenerse en el forma cuando la estrechez física que impone la cárcel no te deja espacio para entrenarte como en un gimnasio.


Flanders, que hoy ejerce de entrenador personal en un gimnasio en el condado de Essex, tenía 21 años cuando dio con sus huesos en la cárcel. Tenía muchísima energía así que comenzó a hacer ejercicios en su celda. “Pero sólo puedes hacer un puñado de ejercicios en una celda de cuatro metros cuadrados antes de empezar a aburrirte” recuerda. Fue así como decidió sacarse a través de la cárcel el título de entrenador personal y fue así como comenzó a trabajar en el gimnasio de la prisión.

Fue entonces cuando presos y amigos comenzaron a buscarle para pedirle consejo sobre cómo entrenar al margen del gimnasio y fue ahí donde empezó a rumiar el libro Workout Cell. “Yo no tenía los conocimientos básicos para aconsejarles qué ejercicios hacer así que decidí concentrarme y desarrollar tablas de ejercicios para cada parte del cuerpo, utilizando además dibujos y diagramas para explicarlos teniendo en cuenta la falta de espacio”. El producto final es un libro en el que el propio Flanders posa en una celda y muestra a través de diferentes fotografías cómo hacer cada uno de los ejercicios.

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