Batman: la broma asesina – Crítica de la adaptación del cómic de Alan Moore

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Crítica de Batman: la broma asesina, que adapta la aclamada novela gráfica de Alan Moore y Brian Bolland en una película de animación para adultos con Sam Liu como director y Mark Hamill prestándole su voz al Joker en versión original. El lanzamiento en el mercado doméstico se producirá el 10 de agosto.

Decisiones cuestionables pero meditadas

Huelga decir que era casi imposible ser fiel al original y conseguir alcanzar la duración de un largometraje, de modo que era preciso estirar la historia. ¿Cómo hacerlo sin “meter la pata” y decepcionar a los fans de la obra? La solución por la que se ha optado ha generado mucha controversia, pero, la verdad, no creo que hubiera ninguna forma de enfrentarse a este dilema que hubiese sido menos hiriente para quienes pretendían encontrar una fidelidad extrema salvo dar vida a las viñetas sin añadir una coma, o, lo que es lo mismo, conformarse con un mediometraje exento de riesgo creativo alguno.

Narrativamente se ha optado por un largo prólogo de cerca de media hora completamente nuevo en el que se desarrolla al personaje de Batgirl y su tortuosa relación con Batman; la adaptación en sí de La broma asesina y un breve epílogo creado ex profeso para darle continuidad a Barbara Gordon en el universo cinematográfico de DC Cómics y mostrar su superación personal. Recordemos que a partir de este momento adoptaría la identidad de Oráculo, una hacker que ayuda a Batman a cumplir sus misiones… Y parece que esto mismo ya se insinuó en Batman v Superman en un detalle del que solo se darían cuenta los espectadores más atentos.

La finalidad de los añadidos es amplificar y dar aún más relevancia a La broma asesina. Si comprendemos la relación que hay entre Batman y Batgirl, impactará más en nosotros como espectadores la historia en la que el Joker ataca a la joven. Profundizar en el drama, darle una dimensión más humana al hombre que hay detrás de la máscara y desarrollar el dilema moral que le propone el Joker son metas anejas a la anterior.

La idea es buena; la materialización un poco pobre porque se ven demasiado las costuras. El bloque de La broma asesina forma un todo compacto diferenciable del resto de la historia porque su estilo es único y el resto, no alcanza la misma cota de calidad ni de coherencia. El comienzo se hace demasiado largo porque estás esperando ver la historia que se desarrollará después e incluso el montaje carece de fluidez a la hora de pasar de un pasaje a otro.

Animación para adultos

Sam Register, uno de los ejecutivos de Warner Bros. ha admitido que desde la concepción de la película se plantearon que Batman: la broma asesina tuviese la calificación por edades R (no recomendada para menores de 17 años sin la compañía de un adulto) para ser lo más fieles posible a la obra original: “Desde el inicio de la producción animamos a Bruce Timm y nuestro equipo de Warner Bros. Animation a que fueran fieles a la historia original, pese a la posible calificación de la MPAA que pudiera tener. La broma asesina es reverenciada por los fans, particularmente por sus temas y situaciones contundentes y adultos”.

Y prosigue: “Sentimos que era nuestra responsabilidad presentarnos a nuestra audiencia principal, la comunidad que adora los cómics, con una película animada que representara de forma auténtica la historia que conocen tan bien”. Así que si todavía os preguntáis si hay un respeto al tono de la obra original, sí que podemos señalaros con contundencia que sí: encontraremos la versión brutal y descarnada del Joker que conocimos en las viñetas. Con un plus de violencia y sexo. Sí, amigos, muy suave, pero ahí está.

Hay que valorar bien este riesgo, que dimana además de una sociedad bastante puritana que ha hecho posible que a estas alturas, ésta sea la primera película animada de DC con dicha calificación y la segunda de superhéroes después de Deadpool si no tenemos en cuenta la Ultimate Edition de Batman v Superman: el amanecer de la justicia que solo ha llegado al mercado doméstico en España.

En diciembre de 2003 descubrimos además que el cómic fue suavizado para adaptarse a los estándares de la época de DC Cómics. Fue gracias a Billy Hynes de Gosh! Cómics (Londres), que a través de su perfil de Twitter lanzaba el artwork de una página original no publicada que revelaba desnudos más explícitos e imágenes que dejan abierta la posibilidad de que el Joker no se hubiera contentado solo con herir y desnudar a Barbara Gordon sino que habría sido aún más macabro. La película que nos traemos entre manos no ha ido más allá incorporando esa sordidez en Batman: la broma asesina sino que se mueve en la misma línea que el cómic que todos hemos tenido entre las manos.

El uso del color

Siguiendo la senda de la obra original, en la película vemos el mismo uso del color. Los flashbacks en los que conocemos el pasado del Joker se muestran en blanco y negro resaltando los tonos rosados y rojos del marisco que se consume en el local en el que un hombre normal toma una mala decisión para salvar a su familia y dándole posteriormente todo el protagonismo a Capucha Roja (Red Hood), la identidad que utilizará nuestro protovillano antes de completar su metamorfosis hundiéndose en la locura.

La camisa de Barbara Gordon es otro de los focos de atención del espectador en el momento de ser abatida por el Joker gracias a su intenso color que asociamos a la humanidad frente al salvajismo y se mantiene en términos generales el tono lúgubre de la historia que se desarrolla en una Gotham nocturna y lluviosa en la que lo grotesco se abre paso para hacer que nos cuestionemos nuestra cordura.

Nos une más de lo que nos separa

El eje central de toda la trama es el hecho de que el Joker trata de demostrar que en el fondo él y Batman son iguales y que lo que les separa es un mal día. Toda su corrosiva tribulación tiene como finalidad empujar al comisario Gordon hacia la locura y a Batman a terminar con él demostrando que no respeta las normas. ¿No es acaso el conflicto que siempre abordan los superhéroes? Son capaces de impartir justicia pero siempre con la débil línea que los separa del abismo acechando. 

Ambos al final son las dos caras de la misma moneda y el acto final en el que comparten risas demuestra de forma jocosa que son tan antitéticos como similares, por paradójico que parezca.

Si hacemos balance del conjunto, Batman: la broma asesina consigue lo que quiere pero desconcierta por su estructura narrativa añadiendo material adicional y por algo que quizás hasta ahora no habíamos sino insinuado: el protagonismo de Batman es mínimo, habría sido más honesto un título como Batgirl: la broma asesina.

Y no, no va a contentar a todo el mundo ni de lejos. El propio Mark Hamill (actor que presta su voz al Joker de forma magistral, por cierto) señaló que “para los fundamentalistas de Alan Moore, entre los que yo me encuentro, no es una adaptación fiel”, a lo que añadió: “A Alan Moore no le gusta nada de lo que se hace, ya sabes: V de Vendetta no le gustó, Watchmen tampoco. Es un perfeccionista, así que va a odiar The Killing Joke (La broma asesina). Pero ésta se inserta en una historia más grande que implica a Batgirl y a Batman. Y, como digo, se ha ganado la clasificación R. Es decir, en realidad la han hecho como el cómic”.

Lo que queda claro es que abre un nuevo camino a la animación para adultos y que por fin vamos a poder tener una panorámica más profunda y madura acorde al espíritu de obras como ésta. Aplausos.

Descarga la película completa

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